En nuestra escuela partimos de un currículo único para niños/as sordas y oyentes, en el que se contemplan la lengua de signos española y la lengua oral (bilingüe) y ambas culturas (bicultural), que impregnan todos los objetivos.
Desde nuestro proyecto hablaremos de un currículo global.
Creemos que el diseño del currículo de cada centro educativo tiene que ver mucho con la visión del niño/a que tenemos. En nuestro caso, consideramos al niño/a sordo y oyente...
"Como un niño y una niña en su globalidad, mirando en todas sus capacidades, con una identidad específica y que forma parte de comunidades y culturas diversas. Creemis que "el/la niño/a no es sólo lengua" (oral o de signos), debates en los que tristemente nos vemos envueltos muchas veces, sino también movimiento, afecto, relación, imagen, autonomía, pensamiento..., todos ellos interrelacionados y piezas básicas en la construcción de la persona sorda/oyente y en el éxito de su desarrollo posterior tanto educativo como social.
Esta
visión del niño/a nos lleva lógicamente a la visión de una determinada escuela, con unas peculiaridades bien definidas:
bicultural, bilingüe e inclusiva, propulsora de una educación compartida entre niños/as sordos y oyentes. En este sentido , la Escuela se convierte en un espacio donde los/as niños/as sordos y oyentes se enriquecen con la posibilidad de interactuar entre ellos (“zona de desarrollo próximo”); donde cuentan con unos/as educadores/as, sordos y oyentes, potenciadores de sus aprendizajes, pero desde una actitud de acompañamiento y de seguridad afectiva, facilitadores de dos códigos lingüísticos (lengua de signos y lengua oral) y del encuentro entre dos comunidades y culturas; una Escuela abierta, participativa y en cuyo horizonte aparece el propósito de eliminar cualquier barrera que impida una educación compartida.
En
definitiva, nuestra tarea será, potenciar que los/as niños/as, sordos y oyentes, formulen sus propias hipótesis, que investiguen, que encuentren y construyan sus respuestas junto con una actitud globalizadora que permita al niño/a generar y valorar su propio conocimiento y comprender el mundo en el que vive.
Con
una intervención que en nuestra escuela es más compleja por la presencia de dos cotutores (uno que transmite la información en lengua oral y otro en lengua de signos de manera simultánea) :
ambos se dirigen a niños/as sordos y oyentes
ambos programan y planifican la acción educativa
ambos evalúan conjuntamente
utilizan los dos códigos en contextos naturales.
La prioridad de una u otra lengua en una propuesta de
actividad determinada dependerá de los objetivos a trabajar y de la estrategia metodológica utilizada (por ejemplo, taller de lengua de signos).
El
referente en lengua de signos es o un/a asesor/a sordo/a (especialistas) o un/a educador o maestro infantil comunicador en lengua de signos (todos los docentes tienen formación en lengua de signos).
El
referente en lengua oral es un educador o maestro con formación en la construcción de este modelo lingüístico y con una intervención muy coordinada y orientada desde las logopedas (especialistas) del Centro.